Historia

Antes de la reconquista de Valencia por Jaime I, la villa de Andilla era gobernada por el moro Zeit Abuzeit, o Abu Zayd, el gobernador almohade que dominaba Segorbe. El reino musulmán de Valencia albergaba tres facciones políticas diferentes que gobernaban sobre distintos territorios. La región de Segorbe estaba bajo gobierno de Azu Zayd o Zeit Abuzeit, en Valencia y Onda el rey de familia indígena Zayyan, y los Ibn Aziz, que dependían del reino murciano de Ibn Hud, en Alzira, Xátiva y Denia. Estos tres territorios se hallaban inmersos en una cruenta guerra civil, buscando apoyo en los reinos de alrededor. Abu Zay buscó la colaboraciónb de Jaime I, y se convirtió en vasallo suyo en 1229, pidiéndole apoyo contra el usurpador Zayyan, y cediendo sus derechos sobre el reino de Valencia al rey catalano – aragonés. Años más tarde Abu Zayd se convirtió al cristianismo, bautizánse con el nombre de Vicente y permaneciendo como intérprete en la corte de Jaime I.


Durante la repartición del país reconquistado (1238 - 11273), el rey, generoso con los que le habían ayudado en la conquista, dio a don Ximén Pérez d’Arenós, repostero del rey, y uno de los caballeros de su mayor confianza, el castillo y villa de Andilla, el 27 de Diciembre de 1237, como consta en el Llibre del Repartiment. Unos años después, en 1292, se estableció la Baronía de Andilla cuando el citado señor de la villa tras expulsar a los moriscos concedió la carta puebla a un grupo de 4 cristianos.


En Noviembre de 1345, muere don Gonzalo Jimeno de Arenoso, dejando en testamento, para el hospital de Andilla, 2.000 sueldos, y 400 para la caridad de los pobres que a él se acogiesen.


Andilla pasó a ser cabecera de baronía, sufriendo mil visicitudes. Se sabe que a principios del siglo XV pertenecía a los Condes de Prades y que a mediados del mismo siglo pasó a manos de D. Manuel Díez de Calatayud, casado con Catalina Ladrón de Vilanova, cuyos escudos de armas se hallan esculpidos en la portada principal de la Iglesia parroquial de la Asunción de Andilla y, por el matrimonio de su hija, a la familia Heredia. Debido a la falta de descendencia directa de los Heredia pasó a la familia Rebolledo, que la poseyó durante el siglo XVII y la primera mitad del XVIII.


Posteriormente pasó a manos de su hija Juana Díez, casada con Juan Ferrandis de Heredia. Don Miguel de Heredia, hijo de este matrimonio, no tuvo hijos y nombró heredero del feudo a don Lorenzo, hijo legítimo de su hermano Juan Ferrandis, con perjuicio de los legítimos hijos de su hermana la marquesa de Heredia, consorte de Juan Girón de Rebolledo. Por eso doña Ana de Rebolledo, heredera del título de la antes citada marquesa, al morir varios hermanos, puso pleito al bastardo don Lorenzo y le ganó la Baronía. A partir de entonces la baronía fue heredada por descendientes, siempre de la familia Rebolledo y Heredia, entre los que destacaría don Rodrigo Rebolledo, a quién se debe, la construcción de la Iglesia de la Asunción.


Sin embargo, en el siglo XVIII, consta Don Francisco Xavier de Marcilla, Maestrante de Valencia, como señor territorial de la baronía, que pasa de los Rebolledo a los Garcés Marcilla, por el enlace matrimonial celebrado entre Dª Rosalía Girón de Rebolledo y Llorens y D. Fco. Antonio Garcés de Marcilla y Puigdonfila, en 1757, quedando la baronía en esta familia hasta la abolición de los señoríos territoriales. Así en el siglo XIX la Baronía de Andilla continúa en manos de la familia Marcilla.


En la prensa de la época consta que los barones de Andilla y su familia más directa participan en sesiones literarias y artísticas formando parte de la aristocrácia culta decimonónica jugando un papel destacado en la sociedad valenciana del momento.


De este modo, la Baronía de Andilla se mantuvo desde el siglo XVII hasta la supresión de los dominios señoriales en 1811, aunque sus titulares han poseído diversas propiedades en el municipio hasta su venta en el siglo XX.


La villa de Andilla, de dominio señorial, constituyó un enclave entre las villas reales de La Yesa (anteriormente Alpuente) y Llíria (Ducado de Llíria desde el siglo XVIII), el señorío del Vizcondado de Chelva (posteriormente Condado Real), los dominios eclesiásticos de la Cartuja de Vall de Crist, Alcublas, el Arzobispado de Valencia, El Villar y la orden militar de Calatrava de Sacañet. Desde el siglo XVIII Andilla ha mantenido su autonomía como pueblo con entidad propia. En su proceso de consolidación destacan las diversas modificaciones de la frontera septentrional del municipio entre los siglos XIII y XIV hasta que quedó definitivamente fijada en 1322 en concordia entre Ximén Pérez d’Arenós, señor de Andilla, el Consejo y universidad de la Villa y Aldea de Teruel y el Consejo de Almansa (Abejuela), aldea de Teruel, ratificándose el trazado de estos límites en el año 1682. En el siglo XVIII se produjo una reclamación por parte aragonesa basada en los privilegios anteriores a la fundación del Reino de Valencia que concluyó, en 1732, con una cesión de territorio que fijó la frontera septentrional del término municipal de Andilla en su actual configuración, presentando la frontera con Teruel ese carácter acentuado de cuña al tener que ceder Andilla una extensa porción de su territorio septentrional a la población de Abejuela.


Tras la creación de los partidos judiciales en 1834 Andilla se integró en el de El Villar, junto a otros municipios como Alcublas, Casinos, Losa del Obispo, Chulilla, Chera, Sot de Chera, Gestalgar, Bugarra y Pedralba. La vinculación a El Villar se mantuvo hasta que por la ley de 1988 y la Ley de Capitalidad de los Partidos Judiciales de 1989 pasó, junto con el resto de La Serranía, el Rincón de Ademúz y el Camp de Turia, a formar parte del nuevo Partido Judicial de Llíria, vigente en la actualidad.


En lo referente al régimen eclesiástico, tras la conquista por los cristianos, Andilla se incluyó en la Diócesis de Sergorbe, a la que estuvo vinculada durante cuatro siglos, aunque no sin pormenores. De 1273 a 1302, los enfrentamientos entre las diócesis de Segorbe y la de Valencia, por el dominio de ciertos municipios se acrecienta, hasta tal punto que Valencia se apoderó de 36 lugares de la diócesis de Segorbe, entre los que se encontraba la villa de Andilla. Para poner fin al litigio, ambas diócesis firmaron un compromiso particular, el 5 de Julio de 1277, por el que se comprometían a aceptar la sentencia del sacristán de Valencia, Gullermo de Alercio y del arcipreste de Teruel, don Matín. El 13 de ese mismo mes adjudicaron a Segorbe las parroquias de Altura, Castelnovo y Begís, mientras que Valencia continuó en posesión de Andilla. Finalmente una intervención del Papa, en 1347, sentenció a Valencia restituir a la diócesis de Segorbe la iglesia de Andilla. Actualmente la parroquia de Andilla pertenece a Valencia; estuvo bajo la tutela de Segorbe hasta el 31 de mayo de 1960, cuando por Decreto de la Sagrada Congregación Consistorial y Bula de Juan XXIII en Roma, pasó a formar parte de la Diócesis de Valencia, vinculándose al Arciprestazgo de Alpuente.


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